Cómo preparar una oposición

Exámenes de idiomas

Consejos sobre como preparar cada uno de los tipos de examenes de los que puede constar una oposición
Este tipo de examen es cada día más frecuente, debido a la creciente internacionalización de numerosas instituciones y organismos, en los que participa España.

Indudablemente, el conocimiento de una lengua extranjera proporciona una nueva forma de comunicación, que enriquece humana y profesionalmente. Es bien sabido, sin embargo, que el aprendizaje de una lengua (incluso la propia) es un proceso continuo e inacabable.

El objetivo fundamental de estos exámenes es evaluar si es capaz de comprender y/o expresar por escrito los mensajes ofrecidos. Por lo tanto, su preparación debe ir encaminada al conocimiento del vocabulario y de las estructuras del idioma en cuestión. Así pues, la superación de estas pruebas requiereuna preparación específica.

En el aprendizaje de una lengua extranjera es esencial el manejo del diccionario, no sólo para buscar el significado de una palabra, sino también para comprobar cómo se escribe, conocer su categoría gramatical y ver su pronunciación. Sin embargo, los exámenes se realizan sin diccionario. Por lo tanto, evalúan, esencialmente, el conocimiento del vocabulario y de las estructuras gramaticales; es decir, exigen memorización.

En otras palabras: evalúan la capacidad de comunicarse por escrito. Para que esa comunicación se produzca, es preciso comprender la información contenida en textos escritos. Por lo tanto, su trabajo debe orientarse a afianzar sus conocimientos de vocabulario y gramaticales. Para ello, ponga especial interés en los apartados que en los textos de inglés suelen denominarse «comprehension», «grammar exercises» y «vocabulary exercises».

Algunas oposiciones exigen traducir un texto redactado en inglés, francés o alemán, a elección del aspirante.

Sin embargo, otras son verdaderas pruebas objetivas: todas las preguntas ofrecen cuatro opciones de respuesta (A, B, C, D), siendo válida sólo una de ellas. Por lo tanto, le puede ser útil lo que hemos dicho en otro apartado sobre los exámenes tipo-test. Conviene, sin embargo, analizar el tipo de preguntas que componen estos exámenes. Concretamente, las hay que piden:

1.º Completar una frase con una o varias palabras, poniéndolas en los espacios en blanco. Se trata de seleccionar, de entre las cuatro opciones que le presentan, la respuesta más apropiada, de modo que la frase tenga pleno sentido. Estas preguntas evalúan si es capaz de expresarse por escrito con corrección, eligiendo la o las palabras correctas para completar el texto que se le da incompleto.

La preparación de estas preguntas consiste en realizar ejercicios de inserción (cuantos más ejercicios, mejor).

2.º Sustituir una palabra por otra con semejante significado. Estas preguntas evalúan, pues, el conocimiento del vocabulario, y éste se basa, evidentemente, en la memorización de palabras y de su significado: cuanto mayor sea el vocabulario que domine, mejores serán sus respuestas. La preparación de estas respuestas se basa en realizar ejercicios de sustitución.

3.º Resumir un párrafo, que puede ser bastante extenso (a veces tiene más de treinta líneas). Sobre él, después, le hacen varias preguntas. Evidentemente, en estas respuestas, no prima el conocimiento de estructuras verbales simples (sustantivos, verbos, sinónimos, etc.), sino la comprensión global del sentido del texto. Por tanto, son, a la vez, pruebas de conocimiento del idioma y de comprensión lectora. En ellas, lo importante, no es la comprensión de todas y cada una de las palabras, sino de lo esencial del texto. La preparación de estas respuestas se realiza efectuando ejercicios de transformación.

4.º Identificar el aserto que no figura en el texto, poniendo a prueba la comprensión de lo leído, pero también su correcta interpretación.

Es sabido que la gramática juega un papel protagonista en el aprendizaje de una lengua. Sin embargo, el conocimiento de las reglas gramaticales no conduce automáticamente a aplicarlas con corrección en la lectura o en la conversación. Por lo tanto, le aconsejamos que no se obsesione con la gramática. Es mejor que sea capaz de leer un libro o de escribir un documento que saberse todas las reglas gramaticales, aunque lo mejor es conseguir un equilibrio.

Sin duda, el conocimiento de esas reglas le ayuda a entender ciertas estructuras complejas o, simplemente, distintas a las españolas; también le permite corregir textos... Pero, aun así, es posible saber todas las reglas de una lengua y, sin embargo, ser incapaz de expresarse en ella; y a la inversa: es posible expresarse con fluidez y corrección, sin conocer las reglas.

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